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Perder todos los contactos del móvil o que te rompan el corazón también conlleva un duelo

Por el 11/04/2018
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El duelo es la respuesta normal y saludable de una persona ante una pérdida. Se trata de un estado psicológico que es diferente para cada persona e incluye tanto síntomas emocionales como físicos. Generalmente está asociado a la muerte de un ser querido pero este proceso también puede ocurrir cuando te rompen el corazón, cuando se pierde un trabajo o se pierde el móvil con todas las fotografías y contactos, como ejemplo de situaciones de menor envergadura.

Estas valoraciones han sido puestas sobre la mesa por Josep Vilajoana Celaya, decano del Colegio Oficial de Psicología de Cataluña, durante una conferencia sobre el duelo que ha organizado el Colegio Oficial de Psicología de Bizkaia y que se ha celebrado en Bilbao.

El especialista quiere aclarar las dudas que existen en torno a los pequeños duelos ya que, según explica, “la ciudadanía tiende a no reconocer la importancia que alguien le puede dar a la pérdida de algo que considera importante y que a priori no tiene tanta relevancia pero que sí le produce un gran malestar psicológico”.

En este contexto, Vilajona afirma que en general “en las situaciones en las que ocurre algo que interpretamos como una pérdida, estamos ante un duelo y hay que tratarlo como tal”. “Para saber si hay que acudir a un especialista, se debe medir la intensidad, ver si afecta al día día y analizar si es un duelo largo”, agrega.

”Cuando se ha caído tu casa todo el mundo entiende que estés mal, pero nadie entiende que estés desanimado porque se haya muerto tu hámster, un simple pez o hayas perdido todas las fotografías y recuerdos que almacenabas en tu móvil. No hace falta que sea un tema de gran envergadura. Los duelos de poca monta son tratados a diario por los psicólogos y todas estas situaciones en las que hay una pérdida sí se pueden plantear desde la perspectiva del duelo”, subraya.

De esta forma, Vilajoana señala que “las pequeñas pérdidas han de ser valoradas porque lo que para uno no es importante, para el otro puede serlo.  Si no se le da la importancia debida se puede instalar un duelo mal elaborado. Hay que darse cuenta de lo que se ha perdido, ver por qué y no sustituir sino tratar de vincularte a otras cosa que te den también satisfacción”.

“Se han dado casos en los que se han hundido edificios sin heridos ni fallecidos pero sí conlleva una pérdida considerable de recuerdos por parte de las familias con gran carga psicológica, provocando un fuerte duelo y la necesidad de un abordaje psicológico para superarlo”, explica.

El decano del Colegio de Psicología de Cataluña incide en que “no ayuda que te digan frases como no te preocupes o no es para tanto. Hay que respetar y valorar la pérdida del otro”. “Más que atender a la dimensión (si el problema es grande o pequeño) hay que ver cómo lo vive el sujeto afectado. Se debe exteriorizar el malestar que se tiene dentro pero si al cabo de unos días no baja de intensidad, se ha de acudir a un especialista”, concluye.

 

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