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Podólogos advierten de los riesgos de un calzado inadecuado

Por el 12/06/2015
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Algunas de las principales patologías del pie son hereditarias, sin embargo, algunas de ellas se producen o incrementan a raíz del uso de zapatos demasiado estrechos, duros o con tacón inadecuado. Son muchas las mujeres que acuden a las consultas de los podólogos con alteraciones provocadas por este tipo de calzado y con el objetivo de operarse, sin embargo, el Colegio Oficial de Podólogos de Euskadi recomienda “prevención y tratamientos conservadores, como el uso de zapato ancho, blando, cómodo, tacón bajo, etc.”.

En caso de que el problema siga adelante y el dolor sea intenso, se valorará una intervención quirúrgica que mejore la calidad de vida paciente. No obstante, este tipo de tratamiento no exime del uso de un calzado saludable. Entre las principales patologías agudizadas por mal calzado destacan las siguientes:

Juanete

El juanete es una prominencia en el costado del pie, a la altura de la articulación del dedo gordo. A causa de esta malformación, el dedo gordo se va desviando hacia los dedos pequeños, afectando la posición de éstos. Tal y como apuntan los expertos, “la principal causa suele ser la genética, aunque otras patologías, como los pies planos o excesivamente flexibles también pueden ser propensos a desarrollarlos”. También pueden surgir a causa de traumatismos, artritis reumatoide y enfermedades neurovasculares. Sin embargo, podólogos del Colegio Oficial de Podólogos de Euskadi advierten de que, “ciertos zapatos facilitan el desarrollo del juanete, razón por la que son las mujeres las que más sufren esta patología”.

Muchas veces el dolor no se corresponde con la deformidad; juanetes prominentes pueden ser poco dolorosos y pequeñas deformidades pueden provocar dolores intensos. Con el paso del tiempo el dolor se hace más intenso, dificultando el caminar o incluso calzarse correctamente. Cuando el dolor no es muy intenso, “el tratamiento conservador puede ser una opción”, ya que trata los síntomas, pero nunca corregirá ni frenará la deformidad articular.

“Cuando el juanete se ha desarrollado durante años, la desviación va formando una osteoartritis dolorosa que puede llegar a incapacitar, complicando además la cirugía” afirman. Generalmente es una operación que se realiza con anestesia local y ligera sedación. Después de la cirugía el paciente sale caminando con calzado post-quirúrgico”, explican.

Dedos Martillo

Los dedos en martillo, más frecuentes en el 2º y 3º, son dedos curvados en la articulación central. Si la curvatura es doble, central y distal, son dedos en garra. La curvatura del dedo provoca mayor roce en el calzado, formándo un callo e inflamación consecuente. Es importante resaltar que en este caso el callo no es un problema de piel, sino que la piel se irrita por el hueso prominente que roza con el zapato. Los pies planos, pies cavos y pies muy flexibles predisponen a estos problemas. Otras causas son dedos excesivamente largos, artritis reumatoide y alteraciones neurovasculares. En esta ocasión también es más habitual en las mujeres por el tipo de calzado y por el uso de medias que comprimen los dedos.

En una primera fase, la deformidad es flexible, pero si no se trata puede hacerse más rígida, aumentando el dolor en el dedo o incluso en la planta del pie. Por eso, cuando el dolor es muy moderado el tratamiento conservador puede ser efectivo una vez más.

“No aconsejamos el empleo de callicidas, debido a que queman el tejido bueno y malo, pudiendo provocar úlceras e infecciones, y menos aún en personas diabéticas, anticuaguladas o con alteraciones neuro- vasculares, en general”, advierten los expertos.

El tratamiento quirúrgico también se aconseja para esta alteración, aunque no de manera aislada, ya que estos pies suelen tener juanetes, que contribuyen al desarrollo de los dedos en garra.

Dolor debajo de los dedos – Metatarsalgias

Es una dolencia muy común en mujeres, ya que los tacones de más de 5 centímetros de altura aumentan la carga del pie a este nivel; en muchas ocasiones bajar 2 centímetros la altura del tacón y aumentar su superficie de apoyo es suficiente para aliviar el dolor.

Dolor en el talón – Talalgias

En un gran porcentaje de los casos el dolor es debido a la tensión y/o inflamación de un ligamento que recorre la planta del pie desde los dedos hasta el talón. El dolor suele ser más frecuente solo en uno de los talones, aunque puede afectar a los dos. Hombres y mujeres son igualmente propensos.

Normalmente el dolor aparece al levantarse de la cama o bien después de haber estado sentado un rato; probablemente el dolor vaya disminuyendo según se camina, aunque se puede incrementar al final del día si se anda mucho.

En los casos leves las medidas conservadoras pueden mejorar el dolor y evitar calzado plano, chancletas y/o zuecos. Cuando el dolor aumenta lo más recomendable es estabilizar el pie con plantillas a medida para dar reposo a la fascia y valorar la evolución del paciente.

En todos los casos, los expertos recomiendan acudir al podólogo ante la aparición de alguna molestia, ya que el experto establecerá el abordaje terapéutico más adecuado para cada caso.

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